AMLO y sus demonios.

Andrés Manuel no ha jurado como Presidente de México y ya acumuló varios demonios que le perseguirán durante su sexenio.

Primero, un acuerdo con  para intercambiar una transición de terciopelo por algún salvoconducto, después su indefinición para pronunciarse sobre el aeropuerto de la Ciudad de México y ahora, el regreso a la vida política de Elba Esther Gordillo.

Con la frase de “recuperé mi libertad y la reforma educativa se ha derrumbado”, la maestra Gordillo se autoerigió como la líder moral de los maestros en México.

Ahora todo lo que se quiera hacer con el magisterio tendrá que pasar por la decisión de la nuevamente toda poderosa Elba Esther Gordillo.

Así, la ex secretaria general del PRI, diputada y senadora varias veces, y hasta antes de su encierro líder vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, se puede poner en su lista de vencidos a cinco Presidentes de la República: Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y ahora a López Obrador.

Es importante entender que para gobernar un país como México se debe de pactar, por eso los puentes que tiende Andrés Manuel con diversas fuerzas políticas; pero regresar a lo viejo, revivir figuras que los mexicanos habíamos pensado que pagarían por sus presuntos malos manejos, no es la mejor opción.

El cambio en política necesariamente es con nuevas personas, las malas mañas se esconden, pero nunca se cambian.

Así, López Obrador gobernará con un Manuel Bartlett a su lado, con una Elba Esther Gordillo como su negociadora ante los maestros y con una política del cambio que no puede ocultar sus añejas prácticas.

Todo esto, a tres meses de que López Obrador acuda al Congreso de la Unión para protestar como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

@agsarubbi