El Mensajero

Por Karla Perezgil del Valle

Hace unos días se celebro el Maratón CDMX en su última edición de la colección de medallas que forman la palabra MEXICO. Pero ¿de dónde surge esta disciplina?

Hace unos días se celebro el Maratón CDMX en su última edición de la colección de medallas que forman la palabra MEXICO. Pero ¿de dónde surge esta disciplina?

Hay distintas versiones de su origen, sin embargo el COI (Comité Olímpico Internacional) decidió adoptar la leyenda que se remonta a las Guerras Médicas entre griegos y persas, la cual habla de un mensajero llamado Filípedes que después de participar en la batalla, recorrió más de 40 km entre Maratón y Atenas. En Atenas le esperaban las mujeres de los soldados que se encontraban combatiendo, las cuales tenían la indicación de suicidarse si no obtenían pronto noticias de la victoria para evitar caer en manos persas. El mito dice que Filípides recorrió la distancia a tal velocidad y tan fatigado tras la batalla que, tras llegar, únicamente pudo decir “victoria” antes de fallecer. (Capital 21, agosto 2017).

Y así evitó que cientos de mujeres se quitaran la vida, para no rendirse ante el enemigo.

Hoy, el maratonista no es enviado por un General del ejército a dar un mensaje de guerra, sin embargo es aquel que transmite a su círculo social los valores de la disciplina, persistencia, tenacidad y valentía. Lleva como misión –generalmente oculta-, dar un mensaje de esperanza, contagiar pasión y vida. Correr la distancia sigue siendo un reto en búsqueda de “victoria” y es no cosa de unas cuantas horas… viene después de haber luchado una batalla de meses.

Según Rodrigo Latorre y Eva Sánchez, hay diferentes tipos de maratonistas (además de los profesionales, que se cuecen aparte):

  1. El competitivo: que va por su mejor tiempo y ganarle a cualquiera que pudiera ser conocido (o no), sin importar quién o qué lo sufra. En mis palabras, su lema sería “voy derecho no me quito…”
  2. El fashionista, que adquiere el equipo de última moda y tecnología. El objetivo es publicar en las redes sociales, fotos de entrenamientos y competencias en su mejor “look”. La filosofía del “no importa como corro, sino cómo me veo
  3. El Social:Aquellos que buscan la pertenencia a un grupo, crear una comunidad. Organizan las cenas pre y post competencia. Toman selfiesdurante la competencia e incluso se van esperando para ir juntos. Mi nombre cariñoso para ellos es “el corredor turístico
  4. El Aventado: Aquel que subestima el maratón y se lanza sin una preparación adecuada. Aquel que pasa por su mente el “¡no podré!”. Peligra de sufrir lesiones y pone en riesgo su salud.

Y finalmente a quien aplaudo con gran admiración,

  1. El ideal:Aquel que logra un balance en su vida. Planea, se pone objetivos reales de tiempo, se acompaña de especialistas y escucha a su cuerpo. Adopta al maratón como un estilo de vida y lleva esto a sus demás escenarios.

Sin importar el tipo de corredor, cada uno es un espejo del mito de Filípides.

Pareciera que quien corre un maratón recorre 42 kilómetros solo, sin embargo va muy acompañado. Algunos se topan con la famosa pared, en donde aparecen los temidos “monstruos” que utilizan sus mejores encantos para abandonar. En respuesta,  se suele invocar a los Dioses del Olimpo rogando que pase un taxi ofreciendo sus servicios lo antes posible. Sin embargo, justo antes de claudicar, suelen aparecer en escena aquellas voces heroicas que alimentan al ego con el “antes muerto que el abandono”.

Se da entonces la batalla entre los ejércitos internos. No, no se va solo, se carga con todo el pelotón que nos conforma. Cruzar esa pared, dominar las diferentes luchas contra la imperante necesidad de abandonar durante el recorrido, y llegar al arco de meta es lo que los hace triunfadores.

Quienes han terminado el reto en la CDMX en las últimas ediciones, seguramente se les ha enchinado la piel al entrar al estadio de CU. La gente abarrotada tratando de contagiar energía a gritos, incluso desde kilómetros antes en Av. Insurgentes… Buscando con dulces ofrendas, recargar las pilas ya gastadas de quienes han dejado hasta los últimos wats en el pavimento; Animando a quienes los alientan en su propia lucha para plantearse retos, buscar victorias y romper límites propios.

El maratón no solo une una comunidad de miles en la lucha de quienes lo corren, sino que une almas en la esperanza de llegar muy lejos, de cantar victoria a pesar de sus obligadas batallas.

Corramos pues honrando los valores que llevamos como mensajeros a la comunidad, crucemos el arco de meta sabiendo que para aquel niño que nos levantó la palma de la mano para chocarlas, como para esa señora que nos ofreció la paleta de miel con una porra, fuimos el mensajero que con tan solo pasar frente de ellos, les dejamos claro que rendirse no es opción.