La Maestra y Napito, “lo que hace la mano, hace la trás”

Por Adriana Braniff

Los dos obtuvieron su libertad, una del sistema penitenciario, el otro abrió las rejas del auto exilio y del lastre de ser prófugo de la justicia. Ninguno vivió su reclusión como cualquier hijo de vecino; ella la mayor parte en hospitales y el resto en un cómodo arresto domiciliario, él en una de las ciudades con mejor calidad de vida en el mundo, Vancouver.

Dos ex líderes que controlaron por años sus respectivos sindicatos; acusados y perseguidos por actos de corrupción. Ambos enriquecidos desde su liderazgo sindical, polémicos, y hoy, exonerados bajo el manto de “La Liga de la Justicia” del nuevo gobierno que proclamó en campaña: “nadie por encima ni al margen de la ley”. Los dos con ambición de regresar a la escena política, ella recuperando el SNTE, él, además de ya premiado como Senador, el Sindicato Minero. Una con la mira hacia sus detractores, el otro hacia Grupo México.

Napoleón Gómez Urrutia también se ofreció a hablar con los Medios para aclarar que a él tampoco se le perdonó, se le exoneró. Hoy sabemos que La Maestra y Napito están libres de todo cargo, mas no si de toda culpa. También desenvainó su espada para reclamarle a los reporteros su necedad de preguntar sobre el destino de los 55 millones de dólares y no de los 65 cuerpos que después de la explosión de Pasta de Conchos quedaron sepultados.

La Maestra ya justificó su fortuna con una herencia. Ahora toca a Napoleón explicar de qué vivieron su familia y él en uno de los mejores barrios de una de las ciudades más caras del mundo.

… lo que hace la mano, hace la trás.