#AUDIOCOLUMNA: Los “Godínez” del Tupperware

Por Adriana Braniff

No hubo consenso para bajarse el sueldo, pero sí para entrarle al circo del TupperChallenge. Sin el recorte a su salario, ni a sus bonos legislativos ni a sus “apoyos económicos” las quincenas de los legisladores sí alcanzan para pagar de su bolsa las comidas a las que están acostumbrados y dejar hacerle al Godínez. A los mexicanos nos interesa que los legisladores lleven al Congreso ideas e iniciativas y no itacates de uvas y quesadillas.

El video Martí Batres, presidente del Senado, promoviendo entre sus compañeros esta práctica de comer de un recipiente de plástico preparado la noche anterior parece más carnaval que “acuerdo de austeridad”. Pero ya que se les ha dado “línea” a los legisladores para practicar este ritual, podríamos hacer recomendaciones sobre qué empacar en el dichoso tupper, donde parece que llevan atole, pero para dárnoslo con el dedo.

Que no olviden los huevos cocidos, que son buena fuente de proteína para que tengan muchas ganas de trabajar. Un puño de nueces y avellanas que aceleran el funcionamiento cerebral. Una barra de chocolate amargo que es un estimulante natural para la concentración. Un poco de brócoli para agilizar la memoria. Apio para picar, ya que con su alto contenido de fibra ayudaría a evitar la tentación de cualquier “tapadera”. De frutas, las que quieran, pero evitando el kiwi que ya tiene la marca registrada del gobernador de Chiapas y Senador con licencia, Manuel Velasco, por aquello de ser verde por dentro y moreno por fuera.

El tema del tupperChallege tiene más cara de simulación que de verdadero compromiso. La idea de recortar a las edecanes, las chapatas, el café y las galletas era para que ahorrara México y no los hasta hoy todavía muy bien pagados legisladores de nuestro país.

¿O será que es verdad aquello de “gratis hasta las puñaladas”?

El TupperChallege de los congresistas de México queda más como un cliché del deterioro en la calidad de vida de los mexicanos.