Por Karla Pérezgil Del Valle

 

En un rico compartir de manjares con una persona muy querida, nos enrolamos en una plática de emociones y momentos de vida. Este hombre hoy maduro –a quién llamaremos Bruno- me invitó a su viaje interior; y en el vuelo, con en el trazo natural de la conversación empezamos a encontrar relaciones interesantes entre sus momentos de vida y el deporte que ha practicado en cada uno.